
Actualmente, la inteligencia artificial (IA) ha sido objeto de numerosos debates en relación con su impacto en el empleo a nivel mundial. Mientras algunos temen una pérdida masiva de puestos de trabajo, otros vislumbran nuevas oportunidades laborales. Es evidente que la IA está transformando la naturaleza de muchos empleos, pero no debemos olvidar que también está generando demanda de habilidades especializadas y la necesidad de adaptación por parte de los trabajadores.
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Según estudios, como el informe "The Future of Jobs" del Foro Económico Mundial en 2020, se espera que la IA y la automatización tengan un impacto significativo en la fuerza laboral. Se estima que para 2025, alrededor de 85 millones de empleos podrían verse desplazados por la automatización, pero también se prevé que se creen 97 millones de nuevos empleos en campos emergentes que requieren habilidades tecnológicas avanzadas.
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Adicionalmente, un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre "El futuro del trabajo" señala que, aunque algunas ocupaciones se verán amenazadas, la IA también puede mejorar la productividad y permitir una mayor eficiencia en diversas industrias. Por ejemplo, la IA puede ayudar en la toma de decisiones en el ámbito de la medicina, mejorar la precisión en la industria manufacturera o agilizar los procesos en el sector financiero.
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Con respecto a lo mencionado, para hacer frente a estos cambios, es esencial fomentar la educación y el desarrollo de habilidades. Los trabajadores deben estar dispuestos a adaptarse y adquirir nuevas competencias tecnológicas para mantenerse vigentes en el mercado laboral. La capacitación en áreas como la programación, el análisis de datos y el pensamiento crítico se vuelve cada vez más crucial.
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Vale la pena destacar que la responsabilidad de abordar los efectos de la IA en el empleo no recae únicamente en los individuos, sino también en los gobiernos y las empresas. La colaboración entre los distintos actores es esencial para garantizar una transición justa y equitativa hacia la era de la IA. Esto implica el establecimiento de políticas laborales que protejan a los trabajadores, la creación de programas de reconversión y reciclaje laboral, así como la promoción de un diálogo social inclusivo.
Finalmente, la IA está generando cambios en el panorama laboral global. Si bien algunos empleos se verán afectados, también se abrirán nuevas oportunidades. La clave radica en la adaptación y la colaboración entre individuos, gobiernos y empresas para garantizar una transición justa y brindar las herramientas necesarias para aprovechar el potencial de la IA de manera efectiva y beneficiosa para todos.