
Maria Kobets en la herrería propiedad de su esposo, Andriy. Crédito: David Von Blohn/CNN
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En tiempos donde se hace más importante que nunca resaltar el papel de la mujer en nuestra sociedad, pues desafortunadamente seguimos siendo testigos de hechos de violencia de género en Colombia y en el mundo entero, desde el Área de Gestión Comercial destacamos el valor, la flexibilidad al cambio y la resiliencia de las “guerreras” ucranianas, quienes, detrás de bambalinas, y mientras los hombres de su nación combaten una guerra que no pidieron luchar, reafirman la valía y el coraje del que durante mucho tiempo fue mal denominado el “sexo débil”.
Vale la pena recordar que, históricamente, las mujeres han desempeñado un papel decisivo en la fuerza laboral en tiempos de guerra, asumiendo trabajos y responsabilidades que, en momentos de paz, han ocupado los hombres tal y como ocurrió durante las dos guerras mundiales.
Es así como, mientras los ucranianos son llamados al frente de batalla, las mujeres de este país, en el marco de la guerra y rompiendo las normas de género, han tomado la baza de trabajos forzosos tradicionalmente ejercidos por hombres, los cuales, inclusive, solían estar prohibidos para ellas por la ley al considerarse demasiado peligrosos.
En este sentido, trabajos como la minería subterránea, la forja de metales calientes y el manejo de maquinaria pesada son solo algunas de las labores que las ucranianas antes no tenían permitido realizar. Ahora ellas, dadas las circunstancias derivadas de la invasión rusa, han decidido dar un paso adelante en estos oficios, revalidando así la importancia del papel de las mujeres no solo en Ucrania, sino en el mundo entero.
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Y es que millones de guerreras en todo el globo diariamente demuestran con mérito que no hay nada que les pueda quedar grande. Así las cosas, e independientemente de desempeñar, o no, oficios forzosos, nuestras madres, esposas, hermanas, abuelas, amigas, compañeras de trabajo, y demás allegadas, le demuestran a ese sistema que durante mucho tiempo desconoció su preponderancia en la sociedad, la posibilidad de deshacer las tradicionales normas de género, lo cual pareciera que aún es un desafío en muchas regiones del mundo.
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El fenómeno de las guerreras ucranianas sin duda alguna allana el camino para una mayor igualdad de género, una guerra que también luchan millones de mujeres en cada esquina del planeta por esta y las futuras generaciones. “Las mujeres son… héroes de esta guerra”, dijo en su momento Oksana Markarova, Embajadora de Ucrania en Estados Unidos, frase que suscribimos y la cual podríamos hacer extensiva a nuestras heroínas de la vida.