
Recientemente, el sector de transporte, sobre todo el de mercancía, sufrió un gran golpe. Se trata de la caída del puente El Alambrado, ubicado entre los departamentos de Quindío y Valle del Cauca, que desde la caída se ha convertido en motivo de preocupación para las autoridades del orden nacional y local. Pero, ¿por qué preocupa tanto?.
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Según gremios empresarios de Buenaventura y Eje Cafetero manifestaron que: “La caída del puente del río La Vieja afecta significativamente la economía del puerto de Buenaventura y del país. Esto considerando que, con el cierre de este tramo, obliga al gremio transportador a realizar un desvío por Cartago-Pereira, implicando un aumento en el tiempo de recorrido de alrededor dos horas y pago adicional de peajes, lo que genera sobrecostos logísticos que a su vez repercuten en el costo de las mercancías que ingresan y salen de esta zona del país (aumento de inflación)”.
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Es importante resaltar que por esa vía regularmente se mueve más del 20% de las mercancías importadas con destino a Bogotá y el sector del Eje Cafetero. Ese impacto se prevé que aumente aproximadamente en un punto porcentual más a la inflación actual.

Desde el Área de Compras y Adquisiciones hemos venido trabajando de la mano con los proveedores y hemos tomado las siguientes medidas:
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Elegir productos de ahorro con rendimiento por encima de la inflación.
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Hacer uso de los beneficios corporativos que brinda el mercado.
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Realizar acuerdos con proveedores sobre pronósticos de demanda para sostener precios.
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En este sentido, los efectos inflacionarios serán evidentes en productos importados, materias primas y productos intermedios, lo cual hoy se suma a la inflación actual que afecta el bolsillo del gran parte de los colombianos y resta competitividad en un sector que necesita soluciones estratégicas. Esperamos que el retroceso que significó la salida del ministro Guillermo Reyes no agrave el panorama, sino que al contrario avance en la concertación y generación de soluciones.