Cuando hablamos de “bolsillo” no siempre nos referimos a una prenda de vestir, usualmente nos referimos siempre al dinero, el que tenemos en un momento determinado, o el que esperamos tener en algún momento; muchas veces formulamos expresiones como “mi bolsillo no aguanta” haciendo referencia a que no tenemos capacidad económica para realizar algún gasto o lo contrario “mi bolsillo me lo permite”, para hacer referencia a lo opuesto.
Lo cierto es que, financieramente hablando, cuando decimos bolsillo nos referimos al cuidado que le damos a nuestro dinero; todos necesitamos dinero para poder subsistir, la cantidad o la capacidad adquisitiva de las personas puede variar, pero es innegable que todos necesitamos del dinero para cubrir nuestras necesidades básicas prioritariamente y luego para cubrir gastos de acuerdo a nuestro libre albedrío.
Mayoritariamente, cuando somos independientes, recién comenzamos a darle importancia al uso del dinero, planteándonos preguntas sobre ¿Cuándo gastar?, ¿Cuánto gastar? ¿Cómo gastar?, y ¿Por qué gastar?
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Adicionalmente, durante tu vida vas a pasar por etapas en la que no le des tanta importancia al dinero y simplemente caes en un hábito de gastar lo que obtengas; sin embargo, con el trascurso del tiempo el uso del dinero comienza a ser importante y prioridad, en la medida que vamos adquiriendo responsabilidades personales y profesionales.

Sería ideal que se deba incluir un curso de finanzas personales en todas las carreras profesionales, ya que el éxito profesional no siempre va de la mano de un éxito financiero, entendiendo por éxito financiero al hecho de no tener deudas o si las tienes que estas se encuentren en función de tus futuros ingresos.
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Particularmente, creo que debemos encontrar el punto medio, entre darle importancia al dinero para administrarlo sabiamente, pero no tanta importancia que nos lleve a un estado de constante angustia sobre tener o no tener “dinero”; adjetivos como necesario, demasiado, suficiente van siempre acompañados del dinero, pero la definición acertada dependerá de cada uno.
Durante toda nuestra vida adulta tendremos ingresos económicos y debemos usarlos de acuerdo a la cantidad que percibamos, destinándolos a cubrir ciertas necesidades básicas como la alimentación y vivienda, una parte para el ahorro, otra para la inversión y otra, también necesaria, para el entretenimiento.
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En resumen, es necesario administrar el dinero de forma adecuada si queremos tener control sobre nuestros proyectos a futuro.
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Lo que me ha servido mucho y aún continúo realizando se encuentra resumido en los siguientes tips:
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Buscar, a nivel nacional o internacional, las diversas alternativas de inversiones pasivas que ofrecen las entidades financieras.
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Capacitarte; aunque lo financiero no sea tu área de mayor agrado ni tu campo profesional, administrar tu dinero es lo que te permitirá concretar tus sueños.
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Llevar un control detallado de tus gastos y presupuesto.
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Fijarte metas a corto y largo plazo.
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Eliminar las deudas financieramente malas.
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Usa tus tarjetas de crédito a una sola cuota, eso te permitirá mejorar tu score crediticio y además no te cobrarán interés.
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Nunca esperes tener “suficiente” para disfrutar de las cosas después. Vive el presente.