
editorial

Por: Adriana Medina Fuentes
Directora Financiera
VACUNARSE O NO VACUNARSE,
¿ESA ES LA CUESTIÓN?
Después de más de nueve meses de restricciones por cuenta del COVID-19 finalmente contamos con la estrategia más fuerte para retornar a la normalidad: la vacuna. Sin embargo, paralelamente se gesta un movimiento antivacunación que cobra fuerza y sostiene que la cura es peor que la enfermedad.
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Desde la primera vacuna que se desarrolló, la viruela (Edward Jenner, 1796), se han usado virus similares que entrenan al sistema inmune para ganar la batalla contra las enfermedades, entonces ¿cuál es la polémica con las vacunas del Covid-19? Principalmente se centra en que se están usando nuevos tipos de vacunas y en el tiempo de aprobación para comercialización de las mismas.
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Sobre el primer punto, con términos poco científicos y un cuadro resumen, trataré de explicar los diferentes tipos de vacunas y los ejemplos más populares de las 87 vacunas que se están desarrollando actualmente para combatir el COVID-19:
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Como podemos observar, los principales contras son la corta inmunidad y el desencadenamiento de efectos indeseables en el sistema inmunitario (se menciona patología pulmonar, enfermedad de Wilson, autismo entre otros). Riesgos que se han convertido en el centro de atención de los medios de comunicación y las redes sociales.
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Lo anterior nos lleva al otro punto, la única forma de conocer esos efectos adversos es pasar al menos por todas las fases de ensayos clínicos de las vacunas, sin embargo la presión pública ha logrado que algunos gobiernos autoricen usos tempranos o limitados (7 laboratorios por ahora) y permitan comercializarlas con los altos riesgos que ello implica.
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Incluso si las vacunas pasan por la fase III (prueba la vacuna en más de 1.000 personas) aún se desconocerán datos cruciales como el plazo de la inmunidad ya que históricamente lo más rápido que se ha aprobado una vacuna es en 5 años (Ébola en 2019) y esta se pretende distribuirse en menos de 1 año. ¿Entonces qué alternativa tenemos?
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Al parecer ninguna otra ya que si queremos alcanzar la inmunidad colectiva natural requerimos de un umbral de infección de entre el 60 y el 70 por ciento aproximadamente lo cual significa sacrificar la vida de al menos 10% de la población mundial. A lo anterior se suma que el COVID-19, por ser un coronavirus, año tras año va a tender a mutar, similar a la gripe, pudiéndose volver cada vez más letal.
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En conclusión, la única opción que tenemos es vacunarnos para lograr una inmunidad efectiva que solo se logra si la mayoría nos vacunamos, por nosotros mismos, y sobre todo para no poner en riesgo a los demás. Sobre lo que sí tenemos poder de decisión, o por lo menos los gobiernos, es sobre qué vacuna van a aplicar a su población puesto que los detalles de cada vacuna sí importan en términos de la salud pública.
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Fuentes:
Entrevista a Danny Altmann, profesor de Inmunología de Imperial College London. https://youtu.be/plMpxPWBt1M
Entrevista al Dr. Frederick L. Altice, profesor de medicina, epidemiologia y salud pública de la Universidad de Yale. https://codeblue.galencentre.org/2020/05/22/fastest-vaccine-took-five-years-expert-says/
Coronavirus Vaccine Traker. The New York Times. https://www.nytimes.com/interactive/2020/science/coronavirus-vaccine-tracker.html
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