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Por: Alfonso Medina Fuentes

Director General

Con esto del fin del confinamiento y el paulatino regreso a nuestra libertad, me puse en la tarea de investigar acerca de la “nueva normalidad”, así que usando las comillas hice mi búsqueda a través de Google. El ejercicio, solo en español, me dio la sorprendente cifra de 25 millones de resultados, número nada despreciable y que acerca a la “nueva normalidad” a los niveles de popularidad de cualquier reguetonero paisa.  Es que hasta definición tiene ya en Wikipedia.

No sé quién fue el visionario que acuñó el sofisma, ni por qué se ha vuelto tan sonoro y pegajoso, pero lo que sí sé es que la capacidad de adaptación de la especie humana no es algo nuevo y que el concepto de normal es tan subjetivo que sin duda lo normal para unos es totalmente anormal para otros. O ¿acaso la gente que perdió sus negocios debe aceptar que en adelante el fracaso será su nueva normalidad?

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Si lo que se pretende señalar con el término es que debemos prepararnos para adaptarnos a un mundo que muta como consecuencia de esta aburridora pandemia, tengo que decirles que es justamente la capacidad de adaptación una de las mayores fortalezas de nuestra especie y que de nuevo esto no tiene absolutamente nada. Si me lo peguntan, preferiría usar el término de “nueva realidad” pues no se trata de tapar el sol con las manos y negar que nos cambió en cuestión de meses el mundo, pero no por esto debemos asumir que lo que vivimos es lo normal, pues me niego a aceptar que seguiremos en caída, que debemos usar un tapabocas el resto de nuestra vida o lo que es aún peor, que el anti-cool saludo de codo seguirá haciendo carrera.

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Interesante disquisición, pero ¿cómo afecta esta nueva realidad a nuestra querida organización?  

Veintiún años afrontando cambios y saliendo avante, superando todo tipo de barreras y creciendo sólidamente en un sector competido y otrora corrupto nos muestran que somos buenos en el caos y que algo hemos hecho bien. Así que les puedo asegurar que estamos preparados para vivir lo que venga y convertir los cambios en la realidad que anhelamos. En términos de selección natural, así como los guepardos desarrollaron su velocidad para cazar animales rápidos y poder sobrevivir, tendremos que unirnos como organización y desarrollar ágilmente nuevas competencias e ideas para nuestro negocio, de manera que continuemos siendo sostenibles y prósperos.

Pero dejemos el tono TED y reflexionemos con franqueza sobre lo positivo que esto nos ha traído: somos ahora más disciplinados que antes del 25 de marzo, si no lo eres, busca ayuda urgente; valoramos la libertad, nunca antes fue tan excitante salir a la tienda; por fin se derrocó al jefe escuelero y su obsesión por controlar la vida de sus empleados; se puso en evidencia que las oficinas son más espacios para socializar que para poder trabajar; aprendimos a la fuerza lo que es la puntualidad, o no me van a negar que estresa llegar tarde a una reunión virtual y dejar a la audiencia en un silencio incómodo, y por supuesto en cuestión de días desarrollamos al máximo el multitasking, una habilidad única para desayunar mientras asistimos a un comité y hacemos tareas con nuestros hijos.  

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Aquí tienen su “nueva normalidad”, que ni de nuevo ni de normal, simplemente nuestro presente. Pero no me tomen a mal, no me burlo del conceptillo. Al contrario, el término es romántico e inspirador. Los humanos necesitamos cerrar ciclos; así pues, de la misma manera en que celebramos el fin de un año, nuestro cerebro requiere un reinicio. Hoy tenemos la excusa perfecta para afianzar lo mucho que hemos aprendido en este curso intensivo en que nos matriculó el azar como una generación que vive un hito histórico.

 

Viéndolo así, no nos resta más que recibir con entusiasmo a la “nueva normalidad”.

BIENVENIDOS A LA NUEVA NORMALIDAD
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Aquí tienen su “nueva normalidad”, que ni de nuevo ni de normal, simplemente nuestro presente.
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Aquí tienen su “nueva normalidad”, que ni de nuevo ni de normal, simplemente nuestro presente.
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