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Felipe Medina

Operations Coordinator

TECNOTICIAS

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La agilidad es una habilidad, no una metodología

“El mundo ya no es como antes”, “el mundo está en constante cambio”. Este tipo de frases nos pueden sonar muy cliché, pero sin importar cuántas veces o cuándo las escuchemos, siempre sonarán acertadas.

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Esto se debe a que los escenarios a los que estamos expuestos están cargados de incertidumbre, lo que hace que el ritmo de cambio al que nos enfrentamos sea cada vez más y más acelerado. Seguro que hace un año ninguno de nosotros imaginó que lo que antes hacíamos desde una oficina tendríamos que adaptarlo para que hoy lo podamos hacer desde nuestras casas sin que los resultados se vean afectados.

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Ante estas circunstancias de incertidumbre, la agilidad será nuestra mejor aliada para avanzar. Y cuando hablo de agilidad, no me refiero a hacer las cosas más rápido, me refiero a la habilidad para hacerle frente a entornos VUCA: volátiles (volatility), inciertos (uncertainty), complejos (complexity) y ambiguos (ambiguity), basándonos en una cultura de colaboración, entrega de valor temprana, reflexión y mejora continua.

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La agilidad es una habilidad. Es un músculo que debemos entrenar.

Existen tres principios que podemos aplicar para ser ágiles:

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Cultura de colaboración:

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Construye un equipo ágil a partir de cuatro valores:

  • Multifuncionalidad: Que al menos haya 2 personas en el equipo con habilidades similares, sin “Rambos” (personas exclusivas que se encargan de todo, lo cual genera dependencias).

  • Autonomía: Que todos tengan la capacidad de tomar decisiones de manera independiente.

  • Autoorganización: Que se promueva la capacidad de que todos definan su propio trabajo.

  • Enfoque: Que estén concentrados en la construcción de un solo producto. Los equipos enfocados son más productivos.

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Entrega de valor temprana: En la siguientes ilustraciones, ¿Cuál de los dos búhos fue desarrollado de manera ágil?

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Si bien en la Figura 1 hay entregas tempranas, no son de valor. Mientras que en la Figura 2 desde la primera entrega hay valor, el cual se inspecciona y se adapta en función de la retroalimentación que se recibe, promoviendo que en cada entrega haya incrementos del producto y este obtenga su mejor versión posible.

 

Reflexión y mejora continua

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La comunicación permite gestionar relaciones, y las relaciones ofrecen resultados. Es muy importante mantener una sincronía, que el avance sea transparente, así como los impedimentos y revisar el desarrollo del proceso: qué se ha hecho bien, qué no tan bien y qué podríamos mejorar.

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La actual coyuntura nos ha enseñado “a las malas” que nuestra capacidad de adaptación al cambio se pone a prueba con frecuencia. Como personas, como equipos y como organización nos enfrentamos a una nueva realidad cada día y debemos aprender a ser ágiles para prosperar cada que las necesidades cambien.

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Así que el mundo ya no es como antes, el mundo está en constante cambio…

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Fuente: Parte de lo que aprendí en un curso de gestión de equipos ágiles que hice en Platzi: Curso de Gestión de Equipos Ágiles (platzi.com)

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