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Por: María Angélica Cortés

Coordinadora General Consorcio Canastas 2018

BENEFICIOS DE LA DEPRESIÓN POST COMITÉ: EL CASO CANASTAS

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Recientemente, en uno de los acostumbrados y fundamentales comités de proyecto, de parte de uno de nuestros directivos, surgió la pregunta: “bueno, y, ¿qué es una canasta?”. Sinceramente, espero que con la respuesta que le di, le haya quedado lo suficientemente claro, sin embargo, esta situación me llevó a realizar un análisis un poco más pausado y consciente sobre lo fundamental, sobre lo básico de este proyecto. Y es que, en ocasiones, el ritmo de ejecución (especialmente en los cierres de cada año) envuelve tanto que sin querer, se pierde de vista precisamente eso, lo fundamental.

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Pues bien, para no enredarte o entrar en definiciones muy técnicas, una canasta básica es un combo de alimentos de todos los grupos alimenticios que debe tener una alimentación saludable: cereales, tubérculos, verduras, frutas, proteínas, lácteos, grasas y azúcares.

Estos combos, son entregados a la población de nuestra Bogotá en condiciones de pobreza extrema y con una particularidad y es que esta población, cuenta también con rasgos diferenciales: cabildos indígenas, comunidad afrodescendiente, población rural (Sí, en Bogotá hay un amplio sector rural; te invito a conocer Sumapaz, te garantizo el transporte de ida y vuelta) y población LGBTI.

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No te aburro con el objeto contractual ni con nuestras obligaciones como interventores, pero si quiero que sepas que estamos metidos desde el momento de ensamble de estos combos hasta la entrega misma, no se nos pierde ni un solo alimento. Tenemos un equipo técnico, jurídico, financiero y social muy muy fuerte, lo que da como resultado que C & M continúe afianzándose como la firma interventora más fuerte del sector social distrital.

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El aprendizaje que se ha obtenido en estos meses ha sido valioso e integral en la medida que cada lección aprendida (a las buenas o a las malas) trasciende al campo laboral, profesional e incluso personal. No es fácil lidiar con egos o con diferentes puntos de vista, en especial cuando se cree tener siempre la razón; es fundamental “negociar” y generar consensos tanto al interior del equipo como con el cliente mismo a fin de avanzar.

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Existen días y jornadas en que se quiere dejar todo, que el agotamiento físico y mental comienza a cobrar factura, los tratos diferenciales cuestan un poco más de trabajo, los encuentros con la población beneficiaria agotan la mente y los ánimos,  llegar a un punto de entrega se convierte en una odisea, autorizar un pago demanda mas que una somera verificación, lograr un informe que cumpla con las expectativas del cliente (y con nuestras obligaciones, claramente) se convierte un una maratón de puesta en común de criterios, aparecen todos los “expertos” de cada una de las áreas del conocimiento hasta que se da la tan anhelada aprobación.

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Sin embargo, y aunque suene poco creíble, ver el impacto que tiene este proyecto en la ciudad y sus beneficiarios, justifica en buena medida todos y cada uno de los mencionados suplicios, la satisfacción del deber cumplido no tiene comparación y como diría Salvador Dalí, hay algunos días en que creo que voy a morir por una sobredosis de satisfacción.

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