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FEEL GOOD: "Polo" a tierra.

  • Foto del escritor: Diana Gómez - Diseñadora Gráfica
    Diana Gómez - Diseñadora Gráfica
  • 8 abr 2021
  • 2 Min. de lectura

Sin lugar a duda, la pandemia se ha llevado recursos, momentos y seres queridos… Este artículo no trata sobre eso, todo lo contrario, es acerca de lo que hemos ganado a raíz de esta situación. En mi caso, un nuevo integrante en la familia, su nombre: Polo, un perrito rescatado de apenas unos días de nacido, el único sobreviviente de una camada de 4.


Llegó para alegrar los días de cuarentena y home office. No les hablaré de las bondades de tener un cachorro en casa porque “perro loco” es su segundo nombre, pero si les hablaré de la “sombra” que me acompaña de un lado a otro todos los días y que hace que en casa haya más amor; ya que es inevitable sonreír al ver su carita, tomar las mil y una fotos a su inusual forma de dormir, posar o simplemente existir.


Y es que desde que Polo llegó el tema de conversación es su crianza, las caminatas y sus primitas humanas, de seguro la influencia de este nuevo integrante debe traer beneficios físicos y psicológicos a todos en casa.


De hecho Polo ha traído una razón para salir a la calle y dar varios paseos al día, y no solo eso, ha hecho en algunas ocasiones que el ejercicio sea intenso, ya sea pasar un rato en movimiento lanzándole cualquier objeto o simplemente corriendo para hacerlo ejercitar.


La rutina diaria se ha reestructurado con Polo haciendo la ida al baño y el desayuno un tema puntual. Los lambetazos y bostezos no se hacen esperar por parte de este “señor”.


Mi invitación en este caso es a cuidar y amar mucho a estas fuentes de cariño inagotables, ellos nos permiten mejorar nuestra empatía, nuestro sentido de responsabilidad, nuestras habilidades de comunicación y de expresión de sentimientos.

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