GERENCIANDO ANDO: De lecciones aprendidas y tonificación muscular
- María Angélica Cortés - Gerente de Proyecto
- 14 may 2021
- 2 Min. de lectura
“Un Stakeholder es aquel que en cualquier momento del proyecto
te puede dar un “staka-zo””
Francisco Javier Sanz.
Sacar el tiempo a ejercicios de reflexión y de autoevaluación, a veces en medio de la frustración y el desespero que cada día puede traer en nuestro continuo proceso de adaptación, se ha convertido en una herramienta de fortalecimiento de la gestión propia. Nos adecuamos a situaciones que nunca pensamos, tendríamos que enfrentar. Para el presente ejercicio, quise evaluar cómo han sido mis estrategias al momento de abordar las fases de los proyectos que se me han designado.
Involuntariamente realicé una valoración a los componentes del plan de proyecto acorde con el nivel de complejidad que, desde mi experiencia, cada uno de ellos ha representado. No ha sido una acción deliberada dirigida a deslegitimar o restar importancia a algunos de los planes; quizás en este punto mucho tuvo que ver la formación académica y labores desarrolladas previamente. En particular, la estrategia en uno de los proyectos en relación con el manejo de los interesados no fue la mejor: fue mecánica y paramétrica.
Y es que no en vano esta gestión es la segunda actividad que participa en la mayoría de las fases del grupo de procesos, por lo cual, su desarrollo debe ser integral de manera técnica, analítica e incluso comportamental. Desde la academia, se dan recomendaciones sobre preguntas que debemos hacernos para evaluar la relevancia en el accionar de los interesados, una vez se han identificado; acciones que pueden incluso generar cuestionamientos no tradicionales (si se quiere) para tan ardua labor. Para no aburrirlos, esta es una adaptación muy sencilla[1]:

Los interesados constituyen un factor de éxito para la ejecución exitosa de un proyecto. Además de planear su gestión con un sustento académico y técnico, se requiere analizar aquellas cualidades internas que pueden incidir y sobre las cuales se puede ser siempre mejor. Este texto es el resultado de una lección aprendida sobre del manejo adecuado de los interesados, lección que costó arrugas, sudor y nudillos enrojecidos. Los resultados positivos de una buena planeación y de hacerle frente a la adversidad nunca se harán esperar, de paso, podremos tener bíceps tonificados.
[1] Adaptado de: Salinero (2017).
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