NUEVA ERA: Del día en que sobreviví a un ataque terrorista.
- María Paula Baquero - Analista de Nuevos Negocios
- 8 abr 2021
- 3 Min. de lectura
Probablemente piensen que este articulo es exactamente lo que el título de forma tal vez tan cruda expresa, y la verdad es que sí, la historia es real, pero este escrito es mucho más que solo una anécdota que atrae lectores. Era también el mes de abril de hace 8 años, y yo cursaba estudios en el exterior; en el contexto en el que estaba todos hablaban de la maratón de Boston, un evento deportivo imperdible y uno de los más importantes en su categoría en Estados Unidos. Decidí que mi plan de fin de semana sería cerrar el computador, esperar a los ganadores en la meta y hacer parte de lo que parecía ser tradición en la ciudad. Me puse mis zapatos más cómodos y partí con dos amigos hacia al lugar del evento. Entre gritos alegres, y aplausos, jamás pensé que lo siguiente que estaría escuchando sería una explosión ensordecedora que detuvo el tiempo. En un abrir y cerrar de ojos la expresión de todos había cambiado, y el terror, tan inmediato como las alarmas y las líneas telefónicas, se disparó.
Hoy no comprendo cómo pudieron alinearse una cantidad de factores que me extrajeron, exactamente a una cafetería y media de distancia, de una situación de vida o muerte. Son los momentos más inesperados, los que nos permiten entender que la vida no está exactamente bajo nuestro control.
La realidad es que días como ese hay muchos, seguramente no en el sentido literal de la palabra, pero sí días en los que exploramos terrenos que preferiríamos tal vez nunca haber explorado, en los que para algunos la vida cambia, y para otros se mantiene, en los que salimos ilesos o por el contrario con cicatrices, o en los que nuestros miedos se sientan justo en frente. Fue eso lo que inspiró este ejercicio de escritura, entender que el terror o el miedo no sólo están presentes en los cuentos fantásticos o en las historias que afortunadamente hoy para mi son simplemente anecdóticas. La citada RAE define al miedo como “angustia por un riesgo real o imaginario”, y siendo esta emoción algo tan instintivo a nosotros como seres humanos, ¿Cómo podemos aprender a afrontar el miedo y no permitirle convertirse en un obstáculo?
Esa experiencia aterradora que narraba en un principio me dejó mucho de lo que aprendí. Jamás pensé que el evento más inimaginable me ocurriría en carne propia, y eso me permitió entender que vivir con miedo no es vivir. Comprendí que el miedo puede estar en cualquier esquina, bogotana o suiza, y que lastimosamente, en más de una ocasión nos detiene, nos controla. Muchas mujeres que me lean conocerán la sensación de caminar con las llaves como garras de Wolverine cuando la calle está muy sola, o como colombianos entendemos que “no dar papaya” es algo fundamental en el imaginario colectivo que compartimos como nación. La realidad es que vivir sin miedo no es vivir sin cautela, es aprender a vivir y no solo a sobrevivir.
Michelle Poler, autora y fundadora de Hello Fears un proyecto que se convirtió en un gran movimiento global de elección del crecimiento personal por encima de los miedos, comentó:
“dejé de hacer muchas cosas en mi vida por miedo (…) vengo de un país muy peligroso, donde, que a una niña que ya tiene ansiedades y miedos por dentro, todo el tiempo le digan “cierra la ventana, esto es peligroso”, no ayuda a mi personalidad. Entonces crecí en una burbuja, donde sabía que salir de ella era peligroso (…) Hay gente que me ha preguntado ¿por qué no lo llamas goodbye Fears?, y es porque uno no debería decirle adiós al miedo, debería abrirle la puerta al miedo, y decirle hola, darle la bienvenida a tu vida y atreverte a abrazarlo, porque la realidad es que el miedo siempre va a estar ahí, es imposible vivir sin miedo. Cuando le decimos chao, nos damos la vuelta, lo ignoramos, le damos la espalda, en cambio, cuando le decimos hola, es darle la bienvenida, es decir: aquí estoy, con miedo y con todo, vamos a lograr esto”
Entonces, los miedos en si mismos son inevitables, lo verdaderamente importante es aprender a contar la historia, aunque nos asuste también es necesario emprender los pasos difíciles de dar. Es entender que, aunque tomemos todas las precauciones, y aunque nuestros planes sean definidos, a veces la vida nos toma por sorpresa. Es por ello que para concluir recuerdo las palabras de Maslow, psicólogo norteamericano, “avanzarás hacia el crecimiento, o retrocederás hacia lo seguro”, arriesguémonos a vivir.
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